Monseñor Zurbriggen en la Fiesta Patronal: “No hay momentos de la vida donde uno deba olvidarse del Evangelio”
En el marco de la celebración en honor a Santa Teresita del Niño Jesús, el Obispo de la Diócesis de Concordia, Monseñor Gustavo Zurbriggen, brindó una profunda homilía en la que instó a los fieles a vivir el compromiso cristiano en las pequeñas acciones de cada día. “La santidad no exige hechos extraordinarios, sino autenticidad cotidiana”, remarcó.
En el marco de los festejos patronales de Santa Teresita del Niño Jesús, la comunidad diocesana compartió una emotiva celebración litúrgica encabezada por el Obispo de la Diócesis de Concordia, Monseñor Gustavo Zurbriggen. Durante su prédica, el prelado reflexionó sobre el mensaje de la patrona y dejó un claro llamado a llevar la fe a todos los ámbitos de la vida diaria.
“Cuánto nos tiene que enseñar Santa Teresita para ser cristianos verdaderos. Ella nos enseña que tenemos que vivir nuestra fe en lo cotidiano. No tenemos que hacer nada extraordinario, no tenemos que hacer milagros ni levitar; tenemos que vivir en serio la vida cristiana como lo hizo ella”, sostuvo el obispo durante la misa patronal.

La fe en el día a día
Monseñor Zurbriggen remarcó que el bautismo interpela a cada creyente a testimoniar el Evangelio en la rutina habitual: en la familia, el matrimonio, la crianza de los hijos, el trabajo, la escuela y la vida social.
- Sin interrupciones: “El cristiano es cristiano todos los días. No hay momentos de la vida donde uno no deba ser cristiano, ni actividades donde uno tenga que olvidarse del Evangelio”, enfatizó.
- Testimonio vivo: Señaló además que no hay que tener vergüenza de proclamar la fe, impulsando a los fieles a anunciarla no solo de palabra dentro del templo, sino con el ejemplo concreto en la comunidad.
“El cristiano es el que tiene el corazón tomado por el amor de Jesús, que es un amor de amistad, y por eso constantemente quiere aprender de Él y vivir como Él todos los días”, expresó Zurbriggen.
El camino de la pequeñez
Al recordar la vida de Santa Teresita, el obispo remarcó cómo una joven religiosa, desde la sencillez y en pocos años de vida, enseñó a la Iglesia el valor del “camino espiritual de la pequeñez”.
Monseñor Zurbriggen concluyó su homilía alentando a la comunidad regional a renovar la fe bautismal con alegría y a ser reflejo del amor de Cristo en el servicio constante hacia el prójimo.
