2 octubre, 2026

Padre Aníbal Aguilera en el cierre de la Patronal: “Es un día para abrir el corazón y agradecer”

Padre Anibal Aguilera

Con un clima de profunda devoción, fe y encuentro comunitario, la ciudad de San Salvador vivió hoy una nueva edición de sus festejos patronales en honor a Santa Teresita del Niño Jesús. Hacia el atardecer, el cura párroco, Padre Aníbal Aguilera, fue el encargado de encabezar el emotivo cierre de la jornada antes del regreso de la imagen patronal a su templo.

Durante sus palabras dirigidas a los fieles congregados, el sacerdote destacó el valor de la unidad de la comunidad en esta fecha tan especial: “Hoy que nos une como comunidad, ¡qué lindo hoy por medio de ella pedirle al Señor que nos regale su bendición!”, expresó.

En un gesto de devoción colectiva, el párroco invitó a los asistentes a ponerse de pie y abrir los brazos como símbolo de apertura espiritual para despedir y honrar la imagen de Santa Teresita en su retorno a la parroquia local.

Asimismo, Aguilera enfatizó la importancia de la oración sincera y el agradecimiento en este día de fiesta: “Seguramente que todos tenemos algo para agradecer, algo para pedir, algo que hoy nos invita a celebrar este día. Los invito a abrir los brazos, que es abrir el corazón, y qué lindo pedirle a Santa Teresita así: con ese fervor, con esa devoción, con esa adoración, con esa humildad con la que ella elevaba las súplicas a Dios”.

En su mensaje, remarcó la mediación de la patrona para elevar las intenciones del pueblo: “Que hoy tome todo lo que nosotros tenemos que agradecer y todos nuestros pedidos, y poder por medio de ella recibir tantas gracias que hoy Jesús nos quiere regalar”.

Para culminar la ceremonia, el sacerdote guio a la multitud en el rezo del Padre Nuestro y extendió la bendición apostólica sobre toda la comunidad sansalvadoreña, pidiendo especialmente por las familias y los lugares de trabajo de la localidad. El emotivo cierre concluyó al grito de “¡Viva Santa Teresita!”, mientras la imagen era traslada en procesión de regreso al templo parroquial entre aplausos y muestras de afecto de los fieles.