4 septiembre, 2026

Rumbo al centenario del Templo Torá Moshe: rescatan el impacto de la inmigración judía en el desarrollo de San Salvador

Nikel Rivelis

En la sala San Martin, en el marco de la charla abierta rumbo al centenario del Templo Torá Moshe de San Salvador, Pascual Rivelis y Marta Nikel compartieron un valioso repaso histórico sobre los comienzos de la colectividad judía en la localidad. A través de sus testimonios, rescataron el rol determinante que tuvieron los primeros inmigrantes en la consolidación comercial, profesional e institucional del pueblo durante las primeras décadas del siglo XX.

De artesanos a profesionales: el perfil urbano que impulsó al pueblo

A diferencia de los asentamientos rurales orientados estrictamente a la colonización agrícola, la corriente migratoria que se estableció en el ejido urbano de San Salvador entre 1920 y 1940 tuvo un marcado carácter prestador de servicios.

Según destacaron los disertantes, este flujo humano estuvo integrado principalmente por:

  • Oficios y artesanías: Artesanos, herreros y constructores que aportaron a la infraestructura básica.
  • Comercio y provisión: Comercios de ramos generales, proveedurías, panaderías y elaboradores de alimentos.
  • Salud y servicios profesionales: Médicos y farmacéuticos que brindaban atención tanto a la población local como a las colonias agrícolas circundantes.

Esta oferta de servicios dinamizó la economía local y convirtió a la localidad en un punto neurálgico de abastecimiento para toda la región.

1923-1925: La gestación comunitaria y la edificación del templo

El crecimiento de la comunidad dio paso a la necesidad de contar con un espacio institucional y religioso propio. En 1923, miembros de la propia población conformaron la Asociación Israelita de San Salvador, entidad que adquirió a Francisco Malarin el terreno destinado a la sede comunitaria.

La edificación del Templo Torá Moshe avanzó a paso firme entre 1923 y 1925 gracias al trabajo coordinado de referentes locales:

Actor / ConstructorRol en la obra
Luis GalvariniResponsable de la construcción e infraestructura edilicia.
Slutzky (Herrero)Fabricante de las aberturas metálicas que aún conserva el edificio, confeccionadas en el taller donde funcionó el cine.

Para finales de 1925, la obra del templo se encontraba completamente finalizada, marcando el hito fundacional a partir del cual se afianzó la llegada de nuevas familias provenientes de las colonias rurales vecinas.

Marta Nikel y Pascual Rivelis.

Primeros títulos de propiedad y arraigo urbano (1908)

Si bien la llegada de familias de origen judío a la provincia de Entre Ríos estuvo impulsada en sus comienzos por la gestación de colonias agrícolas promovidas por la Jewish Colonization Association (JCA), en San Salvador el arraigo urbano tuvo sus propios hitos institucionales y dominiales.

De acuerdo con las investigaciones de la historiadora local Marta Nukel, los primeros títulos de propiedad y escrituras formales a nombre de integrantes de la comunidad judía se concretaron en 1908. Dichas operaciones representaron el primer paso de acceso legal al suelo urbano en la localidad, gestionadas de manera directa con Aurora Saint Sauver de Malarín, propietaria de las tierras sobre las que se trazó y expandió el casco de San Salvador.

La corriente migratoria interna desde las colonias vecinas (1920)

Con el paso de las décadas, la dinámicas demográficas de la región experimentaron una importante transformación. A partir de 1920 en adelante, San Salvador comenzó a recibir un importante volumen de familias a través de un proceso de migración interna.

Este flujo no provenía directamente del ultramar europeo, sino de los asentamientos agrícolas cercanos que ya se encontraban consolidados en el departamento y sus alrededores. Entre las principales corrientes de reubicación hacia el pueblo se destacaron los pobladores provenientes de:

  • Colonia López
  • Colonia López Berro

El traslado desde el ámbito rural hacia el centro urbano respondió a la búsqueda de nuevas oportunidades comerciales, el acceso a servicios de salud y educación, y la necesidad de concentrar instituciones comunitarias, sinagogas y cooperativas.

“Las primeras escrituras de personas judías fueron realizadas en 1908; adquirieron la propiedad o el terreno aquí en San Salvador escriturando con la dueña de estas tierras, Aurora Saint Sauver de Malarín. A partir de 1920 en adelante se produjo la mayor llegada por una migración interna de las colonias judías cercanas, entre ellas Colonia López y Colonia López Berro.”

Marta Nikel, investigadora e historiadora.